Pepi Torres aún recuerda con amargura su despertar en la madrugada
del domingo. Unos agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil
habían entrado en su dormitorio y a gritos rogaban a Pepi y a su marido,
Manuel, que mantuviesen la calma. Una banda había asaltado su vivienda.
«Nosotros no sabíamos si eso era una película o dónde estábamos»,
confiesa. «Ahora me siento insegura. Quiero que los pillen cuanto antes
para poder dormir tranquilos».
Esta familia, vecina del Camino del Brazal de Álamos de la pedanía
benielense de La Basca, es una de las afectadas por la oleada de robos a
viviendas que está asolando el municipio. A Pepi, al igual que a sus
vecinos, los ladrones se les colaron por una ventana de la parte trasera
de la vivienda y, tras revolver todo el salón, lograron hacerse con
varias videoconsolas y con las joyas de sus hijos, dos mellizos de 9
años, que acaban de hacer la primera comunión. «A nosotros nos pillaron
dentro de la casa pero no nos enteramos de nada», relata Pepi, con el
miedo aún en el cuerpo. «Nos han dicho que posiblemente nos echaron algo
para dormirnos».
Estos amigos de lo ajeno, que podrían estar detrás de la veintena de
asaltos que se han registrado en Beniel en los últimos diez días, no
distinguen entre vecinos y políticos. Si no, que se lo pregunten al
vecino de Pepi, el exregidor popular de Beniel -entre junio de 2001 y
2007- Pedro Coll, que tampoco se ha librado. «Me fui a cenar el sábado
pasado, con mi mujer y unos amigos, y cuando regresamos a las 1.30 horas
los ladrones estaban en materia».
Al parecer, cuando Coll y su esposa, Ascensión Miralles, llegaron a
su casa del Brazal de Álamos los ladrones «escucharon la puerta del
garaje y se dieron a la fuga por los huertos» que existen en la parte
trasera de las viviendas. A los cacos, no obstante, les había dado
tiempo a entrar en las habitaciones para llevarse tres pulseras, dos
relojes y un cordón. Todos estas joyas eran de oro y superan los 6.000
euros. El exalcalde destaca, sobre todo, que «eran cosas con un gran
valor sentimental. Regalos que le hice a mi mujer cuando éramos novios».
Los ladrones también se llevaron el vestido de novia de su hija, que se
casó el pasado 21 de junio y que aún estaba pendiente de una sesión de
fotos con el mismo. «Te entra mucha impotencia».
Escalan hasta cuatro metros
Muy cerca de esta zona, en la Vereda de La Basca, también son varias
las familias que estos días han recibido la visita de esta supuesta
banda. Es el caso de Rosa Ana Mula, que no esconde su temor. «Habíamos
ido a ver un espectáculo de coches y apenas estuvimos dos horas fuera de
casa», explicaba ayer a 'La Verdad'. Rosa y su marido regresaron a la
vivienda poco antes de la medianoche y entonces comprobaron temerosos
que algunas luces estaban encendidas. «Rodeé la vivienda y vi que había
una cuerda colgando». Estos vecinos decidieron avisar a la Policía y
esperar fuera de la vivienda su llegada. Un tiempo que los cacos
aprovecharon para darse a la fuga.
Poco después de esa alerta a la Policía llegaban a la zona los
vecinos de Ana Rosa, quienes también sufrieron el asalto de la supuesta
banda en su vivienda. «Veníamos de tomar un helado y vimos a los
vecinos, que habían llegado un poco antes», cuenta Clara López. «Nos
dimos cuenta que la verja estaba totalmente forzada». Una vez que
llegaron los agentes, este matrimonio comprobó que los cacos habían
entrado en su dormitorio, habían volcado todo encima de la cama y se
habían llevado parte de sus joyas. Un botín similar al que obtuvieron en
casa de Rosa Ana. «Se han llevado algunas joyas, una tablet, un
portátil...», explica. «La habitación nos la han dejado desmantelada
totalmente».
Las viviendas de estos dos vecinos, situadas a apenas unos metros,
fueron asaltadas, al parecer, simultáneamente. Lo mismo ocurrió con los
domicilios de Pepi Torres y del exalcalde Coll. Una circunstancia que
lleva a los afectados a pensar que pueda tratarse de una organización
más o menos grande. «Me dijeron que, por lo menos, tenían que ser cinco
personas», explica Rosa. Ésta destaca, además, que para acceder a su
casa los ladrones tuvieron que colarse por una ventana a unos cuatro
metros de altura. «Me han dicho que tal vez entraron subiéndose uno
encima de otro», remarca.
Esta oleada de robos en casas, algunas de ellas habitadas, ha
disparado el temor en la pedanía de La Basca y sus alrededores (al
parecer también hubo algún robo en Alquerías). Los vecinos aseguran
haber recibido un «excelente trato» por parte de los agentes de la
Policía Local y de la Guardia Civil, pero reclaman mayor vigilancia
nocturna en la zona. Coll pide al alcalde socialista, Roberto García,
que «intensifique la seguridad ciudadana porque esto es la leche. Cuando
yo era alcalde tenía 8 agentes, pero ahora hay 25 agentes». Coll
sostiene que «los ciudadanos estamos desprotegidos. El pueblo está
totalmente abandonado. No palpó actividad policial».
El Ayuntamiento recuerda que desde el 22 de marzo de 2013, se acordó
dividir la vigilancia de la población en varias zonas. La vigilancia del
casco urbano y la pedanía de La Basca debe ser efectuada por Policía
Local -siendo auxiliada por Guardia Civil en caso de necesidad-. El
Raiguero, El Mojón, zonas de huerta y polígonos, su vigilancia son
competencia exclusiva de la Benemérita.